SCHNAITH, NELLY / SANTAMARINA, CRISTINA
En la expresión una isla entre infinitos hay que tomar muy en cuenta el entre porque es en ese espacio donde se juega la posibilidad paradójica de la apertura, del desplazamiento de fronteras. La conciencia de los infinitos que nos rodean podría volvernos menos dogmáticos, evitaría en parte las falsas omnipotencias que nos obnubilan. Los infinitos occidentales han sido en general más una categoría del intelecto que una dimensión de la experiencia.
En este sentido, Parménides, para volver a los contrincantes simbólicos que hemos tomado como guía de estas reflexiones, nos ofreció los instrumentos para alzar nuestra isla y Heráclito nos dejó en herencia la danza de los infinitos. Por eso van juntos en nuestra cultura.
El ser es y el no ser no es es un eje de referencia, un punto de apoyo, una palanca.